"Comer BIEN, el secreto para ser FELIZ"

 

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Comer lo que nos conviene para nuestra salud y nuestra edad, beber moderadamente productos de calidad y charlar mucho con los amigos, seguramente nos llevará a ser mucho más felices. Y a priori, no parece tan difícil de ejecutar. Seamos pues más felices.  Y por encima de todo, no creamos a ciegas todo aquello que un puñado de iluminados denominados críticos gastronómicos nos sugieran. Ya tenemos una edad para disponer de criterio propio.

Pere-Miquel Uroz Conesa * Observador, Periodista , Prescriptor y Editor Gastronómico.

@comerensitges – @Gourmetland

Los lugares más interesantes donde comer bien y disfrutar de buenas recetas elaboradas por los grandes cocineros.Sitges es nuestra base de operaciones. Desde ahí, hasta donde USTED esté dispuesto a viajar.

Hace unos años, las bolsas de basura y los dobles fondos repletos de billetes de 500€ no eran tan difíciles de encontrar en el  maletero de un Porsche Cayenne. No era extraño coincidir con  empresarios que pagaban gambas de Palamós aunque fueran de otra dudosa procedencia porque tampoco las sabían reconocer.Pero molaba.Los Volkswagen Tuareg se adquirían para ir a la nieve el finde, eso sí, sin saber esquiar, o para ir en busca de setas a la montaña, porque molaba. Se bebían caldos gran reserva que solían acabar mezclados con gaseosa entre risas de los orondos comensales. Como molaba…Y ahora, parece que eso no existió. Pero sí existió, y parece que no sea políticamente correcto hablar de esas cosas. Queda feo. Pero no por esconder la cabeza bajo tierra como los avestruces  e intentar ignorar la realidad, esta desaparece de nuestro entorno como por arte de magia. Y ahora los tiempos han cambiado. Las bolsas, ya no se utilizan para los billetes, es más, se reciclan las del súper para tirar la basura, que por eso nos las cobran. Los dobles fondos de los Cayenne ya están vacíos, básicamente porque muchos de ellos están olvidados en grandes naves industriales de las marcas concesionarias  esperando un comprador porque las cuotas de  leasing han dejado de abonarse. Ya no se van a buscar setas en mastodónticos 4×4. Y los que tienen uno, adquirido de ley, lo dejan guardadito en el garaje de casa por el “que dirán” si me ven con ese coche…que van a pensar de mi?

Y claro, todo eso repercute. Repercute primero en los artículos que no son de primera necesidad, aquellos de los que se puede prescindir sin morir en el intento. Y después, cuando las cosas siguen sin ir del todo bien a pesar de lo que nos dicen cuatro individuos trajeados a través de los medios de comunicación, pues se deja de salir a comer o a cenar. Se sale menos. Poco. Por tanto, los restaurantes, los buenos, que lo están sufriendo en sus carnes, en sus pescados y en sus mariscos, tienen que ajustar sus precios más que nunca. Porque ya no se piden gambas de las buenas tan alegremente…porque ya no se mezclan los grandes reservas con pequeñas gaseosas. Porque ya hay menos monovolúmenes de alta gama aparcados en doble fila.

Por eso, nosotros desde aquí, valoramos muchísimo el esfuerzo por mantener unas calidades, mantener un servicio, mantener unos niveles de dignidad y buen hacer por parte de estos restaurantes, llamémosles “románticos” que han hecho lo impensable para ofrecernos lo mejor de cada huerta, de cada corral, de cada caladero a unos precios que nos descubren que sí, que podemos salir, aunque sea menos veces, y disfrutar de grandes platos elaborados por auténticos profesionales que aman su profesión y que nos pueden llegar a sorprender muy gratamente.

Desde aquí os mostramos algunos de ellos justo en la misma población, Sitges, a la que amamos profundamente, y también, por qué no,  de su entorno más o menos cercano, porque lo cortés no quita lo valiente. Desde aquí, bajo el abrigo de las montañas  del Massís del Garraf y su micro-clima, con la calma que contagia el mar azul de la Blanca Subur, os deseamos que acertéis con el mejor destino para viajar, comer y disfrutar…Os invitamos a que este bonito pueblo sea vuestro punto de seguridad, aquel al que podéis volver siempre porque siempre os espera con los brazos abiertos. La zona, sus gentes, sus paisajes, sus rincones  y sus propuestas bien lo merecen. No os lo perdáis, y por encima de todo, disfrutadlo en toda su inmensidad. En sus silencios y en sus bullicios, en sus excesos y en sus virtudes, que de todo encontrareis a poco que busquéis. Sed felices. Y recordad: los que entendemos esto somos pocos, pero sensibles, y aunque muchos no lo crean, en la gastronomía y todo lo que la rodea, la sensibilidad es muy importante. Solo tenemos que saber buscarla, con calma, en nuestro interior. Buen provecho amigos…

 

 

 

 

 

 

 

 

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