COMER EN RESTAURANTES DE SITGES...BUENO,BONITO Y BARATO???

Si nos vamos directamente a las tres preguntas de la cabecera o titulo, seguramente con la que menos problemas tendremos será con la de bonito. A pesar de muchas circunstancias, Sitges sigue ofreciendo rincones maravillosos, calles estrechas y no muy abarrotadas, casas singulares, y muchas imagenes de postal que sin duda nos alegraran la vista y el corazón. En cuando a lo de comer en Sitges BUENO…pues bueno, ahi entramos ya en un punto ligeramente complicadillo. No voy a decir que en Sitges se come mal en general, eso tampoco, pero si es cierto que el listón no está muy alto. Un buen porcentaje de restaurantes siguen ofreciendo productos de calidad, de proximidad, (ahora esto está muy de moda) pero eso si, elaborados como toda la vida. Una paella es una paella, una fideuá es una fideuá y un arroz caldoso, pues eso, sigue siendo un arroz caldoso. Ahi puede estar uno de los problemas de la cosa. Un plato puede estar bueno, contener unos ingredientes de calidad, bla, bla, bla, pero (y eso siempre desde mi punto de vista), si no emociona, si no hay emoción, si algo no se te mueve por dentro de vez en cuando, pues mal asunto. Además, de unos años para acá, en Sitges han proliferado muchos restaurantes, bares y lugares donde se da de comer, de los conocidos como fast food. Pizzerias, restaurantes chinos, chinos reconvertidos a jopones, pakistanies…

La cosa de pertenecer a un mundo globalizado tiene estas pequeñas (o grandes, segun como se mire) desventajas. Y la proliferación de tantos establecimientos de este tipo hace, naturalmente, que el promedio de las calidades globales del sector pues baje unos puntos.

YA NADA VOLVERA A SER IGUAL

Casi todos sabemos que los tiempos han cambiado. Y siguen cambiando a cada dia que pasa. Mas y más rápido. Y el mundo de la gastronomía forma parte de este TODO cambiante. Y hay que saber acomodarse al siglo, a los cambios, a las necesidades de las nuevas modas, a las tendencias. A todo ello. Ya no se puede vivir de nombres, de etiquetas, de viejas recetas de la abuela (aunque no deban perderse, no deben ser el grueso de la oferta). Y en muchas poblaciones de nuestro país, algunos, bastantes, muchos, aun no se han enterado. Si a eso le sumamos la ineptitud (por ser suaves) de nuestros dirigentes políticos a la hora de generar posibilidades en lugar de crear conflictos con los Gremios de Hostelería y Asociaciones de Restaurantes, llegamos al fondo de la miseria.

Sitges, bonita (aún) población del Mediterráneo, ubicada muy cerquita de Barcelona, (a lo mejor por eso se ha contagiado), es uno de estos pueblos que está dilapidando todo su prestigio (y el gastronómico es uno de los principales) a marchas forzadas. La calidad media del grueso de sus establecimientos esta bajando de una forma estrepitosa a cada dia que pasa. Entre las viejas glorias del siglo pasado que no han sabido ponerse al día y los cada vez mas habituales establecimientos de paella y fideua a porrillo, nos encontramos con un vacío culinario que da miedo. En estos momentos, y salvo honrosas excepciones, que pueden contarse con los dedos de las manos, y por algunas aportaciones de pequeños restaurantes con gente bastante joven a los fogones y con un promedio de cinco años de experiencia que están aportando nuevas sensaciones, el resto está en la UVI y con pocas posibilidades. Sea por el desgaste de los de toda la vida, sea por las trabas burocráticas, sea por las pocas facilidades y comprensión por parte de los consistorios, sea por la degradación del publico medio que acude al pueblo, sea por el cambio climático, Sitges ya es la sombra de aquello que fue. Los autóctonos del lugar cada día se sienten mas extraños en su localidad y parece que a nadie le importa eso. En definitiva, hoy, otoño de 2018, nos cuesta comer bien en Sitges. Cada dia son menos los que con dignidad, calidad y sin sablear nos ofrecen aquella gastronomía que nos hace brillar los ojos, salivar de forma automática y notar aquella sensación de felicidad tan difícil de explicar cuando ocurre, pero cada vez más dificil de recordar por las pocas veces que nos ocurre. Sitges, ya nada volverá a ser igual.

CAVA BERTHA . Sentido Solidario.

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Desde aquí, una FELICITACIÖN en mayúsculas para esta acción solidaria de Cava Bertha, y de la mano de sus representantes, Josep Torres y  Gemma Flaqué, también de los hermanos Aleix y Pol Espargaró, pilotos participantes en el campeonato del mundo de motoGP, Oriol Gené, diseñador i como no de ALEX, el pequeño que ha superado con éxito su leucemia a partir de su Ingreso y posterior tratamiento en el Hospital Sant Joan de Déu de Barcelona. Un agradecimiento también a Emma Perrier, responsable del departamento de atención al donante de ésta última entidad, que nos hizo ver a  través de sus palabras, la dureza de vivir esta situación.

Todo esto se ha traducido en una botella conmemorativa que se puede adquirir en la propia cava Bertha o también online, a través de www.cavasolidari.cat

Los beneficios resultantes, naturalmente, van a parar a la investigación de esta enfermedad. En definitiva, un buen cava para brindar por una buena acción.

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